El arte ha llegado a Rugendas de la mano de la tienda Manta, un proyecto que adhiere al movimiento de Comercio Justo.
Recuperar la sabiduría ancestral y las técnicas antiguas de trabajo y teñido de la lana son los principios que Alejandra Vilaza privilegia al seleccionar los telares que vende. Luego de recorrer los pueblitos del norte y sur de Chile, encontró a los artesanos a los que compra sus trabajos para luego distribuirlos en su tienda Manta. En mis viajes por pueblitos perdidos fui observando y descubriendo la riqueza ancestral de los pueblos originarios. Me sorprendía el resultado de un arduo trabajo de esquila, hilado y teñido para luego pasar al telar y terminar en una linda alfombra o frazada, dice Alejandra.
Por esto, hace tres años formó el proyecto Manta, que opera sobre las bases del Comercio Justo, una forma alternativa de comercio. Esta agrupación promueve una relación comercial justa y ética entre productores, distribuidores y consumidores. Además, rechaza el trabajo infantil, promueve la democracia en el trabajo artesanal, un pago justo a productores, respeto y cuidado por el medioambiente, entre otros principios.
Fue esta tienda la que se encargó de poner el arte en el loby del Hotel. Por ello, son más de 25 colgantes los que adornan la primera planta de Rugendas y diez pisos del edificio, entre aguayos, fajas y alfombras enmarcadas que vienen del altiplano chileno, creados por diferentes artesanos del pueblo Aymara.
Próximamente este arte también llegará a ambientar los salones y El Moro restaurant y bar, entre otros espacios de Rugendas.